Mino: El ejemplo de reinventarse más allá de las redes

Eric Y. Morales Soto

Del niño que hacía videos con su padre al artista que busca dejar un legado, Mino comparte cómo la disciplina, el miedo y la perseverancia moldearon su camino.

Mino, artista emergente
Foto: Leslian Moreno

 “Los ganadores son solo perdedores que no se rindieron”. Entre la vulnerabilidad de un joven que creció frente a una cámara y la determinación de un artista que se rehúsa a rendirse, Alejandro Avilés Ayala también conocido como Mino habla de sus inicios, sus miedos, su música y la identidad que ha construido a base de disciplina, riesgo y autenticidad. Su historia, marcada por la influencia de su familia y por una lucha interna entre lo que era y lo que quería ser, revela a un creador que aprendió a transformar la duda en motor.

¿Cómo entras a las redes sociales?

Entré a las redes sociales gracias a mi papá. Cuando tenía siete u ocho años, él comenzó a crear contenido gracioso en Facebook y Vine. Le empezó a ir bien, obtenía bastantes views, y decidió incorporarnos a mí y a mi familia. Hacíamos contenido relacionado a la vida entre padre e hijo. No fui yo quien comenzó solo; fue él quien nos llevó a ese mundo del entretenimiento digital. Con el tiempo, al crecer, descubrí que realmente me gustaba crear videos. Consumía mucho YouTube —creadores como Fernanfloo, JuegaGerman, PewDiePie— y eso me inspiró. Abrí varios canales de YouTube donde hacía gameplays de Minecraft, videoreacciones e incluso intenté hacer stop motions con figuras de Lego y Dragon Ball Z. A diferencia de muchos que solo consumían contenido, yo siempre sentí la necesidad de crear.

¿Qué tipo de contenido hacías cuando comenzaste y qué buscabas con eso?

Al principio hacía contenido de risa con mi papá. Luego, por mi cuenta, hacía gameplays, reacciones y animaciones. Más adelante, cuando salió TikTok, también hacía contenido humorístico porque era sencillo, funcionaba y generaba views. Ya para ese tiempo estaba empezando a producir música, así que intentaba mezclar la comedia con la promoción de mis canciones, aunque todavía no sabía cómo hacerlo bien.

¿Hubo un momento en que sentiste que las redes ya no eran suficientes para expresar lo que querías?

Sí. Entre 2021 y 2022 tuve mi primer boom en TikTok: subía videos diarios y mínimo uno a la semana llegaba al millón de views. Pero ese contenido ya no me representaba. No involucraba lo que realmente me gustaba: la música. Yo hacía esos videos porque me salía natural y funcionaban, pero crecí y dejé de identificarme con esa versión de mí. Sentí que tenía que evolucionar y hacer algo más auténtico.

¿Cómo fue el momento exacto en que decidiste hacer música? ¿Fue gradual o hubo un clic?

Fue completamente gradual. Desde pequeño estuve rodeado de música gracias a mi papá, que es músico. En casa siempre había instrumentos, armonías, canciones. Escribí mi primera canción en quinto grado, un remix de Bad Bunny. Siempre he sido alguien que estructura sus ideas y las ejecuta, así que desde niño ya quería grabar y publicar música. En intermedia seguí componiendo, pero fue en octavo grado cuando pedí mi primer iPhone para usar GarageBand y comenzar a producir mis propias pistas. Ahí empezó todo de verdad.

¿Qué ha sido lo más difícil de pasar de ser “el influencer” a ser tomado en serio como artista?

La transición en sí. Es fuerte salir a la calle y que te reconozcan como “el de TikTok” en vez de por tu música. Al principio frustra, porque lo que más amas es la música y quieres que la gente lo vea. Además, cambiar el contenido fue retante: mis seguidores estaban ahí por la comedia, no por mis canciones. Convertir esa audiencia o encontrar una nueva tomó tiempo. Pero valió la pena. Hoy la gente me reconoce como Mino, el que hace música, y eso es gratificante.

¿Cómo fue el inicio de tu carrera artística?

Curioso y autodidacta. Soy de Camuy/Quebradillas, donde las oportunidades musicales son pocas. Tuve que aprender todo desde cero: producir, componer, grabar, distribuir, promocionar, hacer visuales. Comencé lanzando música en YouTube y SoundCloud porque era lo más accesible. No sabía cómo subir canciones a Spotify o Apple Music. Fue un proceso experimental entre mi papá, mi hermano y yo.

¿Cómo reaccionó tu familia a este paso?

Mi familia ha sido clave. Mi papá siempre me apoyó desde el lado musical y mi mamá, aunque al inicio tuvo miedo, hoy es un pilar y mi fan número uno. Ellos son las primeras personas a las que les cuento mis oportunidades.

¿Cómo describes tu música a alguien que nunca te ha escuchado?

Es una mezcla prohibida: rock con urbano. Para muchos eso es un pecado, pero creo que para que un género evolucione hay que arriesgarse. Es como si Álvaro Díaz fuera el vocalista de Linkin Park.

¿Qué aspectos de tu vida han cambiado desde que eres artista?

Muchos. Salir a la calle se volvió un performance porque siempre hay alguien que me reconoce. He tenido que cuidar mi imagen, mis hábitos, mi forma de tratar a la gente. Con el tiempo se volvió natural.

¿Qué puedes decir en una canción que no podías decir en un video?

Las palabras pueden ser las mismas, pero la música transmite lo que las palabras no pueden. La producción, los sonidos, la armonía… todo eso lleva el sentimiento. Mi intención es que, incluso sin letra, la música haga sentir lo que quiero expresar.

¿Quién es Mino? ¿Qué lo distingue de Alejandro?

Mino es quien se atreve a hacer lo que Alejandro teme. Alejandro siente, vive las experiencias y crea las ideas. Mino las ejecuta. Lo que me distingue es que me atrevo a hacer música que otros no se atreven a intentar, aunque no sea “la segura”. Mi arte es genuino: todo lo que hago viene de mí, desde la letra hasta la producción.

¿Hubo un momento en que pensaste en rendirte o volver solo a las redes?

Muchas veces. Me sentí insuficiente, dudé de mí, lloré. Pero aprendí a ser perseverante. Caigo, pero me levanto. Y con el tiempo he visto los frutos de no rendirme.

¿Qué significa el éxito para ti ahora, comparado con cuando eras influencer?

Siempre ha significado lo mismo: vivir —no sobrevivir— de lo que amo. La música siempre fue el objetivo. Crear contenido solo se dio primero. Quiero dejar un legado y cambiar el juego.

¿Qué le dirías a alguien que tiene algo que expresar, pero no sabe si merece llamarse artista?



Fragmento de la entrevista a Mino
Video: Eric Y. Morales Soto

 La frase que Mino guarda como mantra —“los ganadores son solo perdedores que no se rindieron”— resume no solo su carrera, sino también el espíritu con el que enfrenta cada etapa de su vida. Desde aquel niño que hacía videos con su papá hasta el artista que hoy defiende su visión musical, su historia es un recordatorio de que la evolución requiere valentía, disciplina y, sobre todo, la capacidad de no rendirse incluso cuando el mundo o uno mismo duda de ti.

Comentarios

Entradas populares de este blog

El estudiante que encontró en el diseño gráfico una forma de dar vida a sus ideas

Residentes de Arecibo frustrados por falta de servicio de agua